Abrazar un árbol

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Planeteando

Por Francisco Vázquez Salazar ⁄ FOTO: SOStenible

La efeméride lo amerita. Vale la pena intentar una distinta aproximación al tema que ocupa este texto, a partir de una escena real, vista en un parque de esta gran ciudad:

El corredor se iba deteniendo con sosiego, en cada zancada dejaba caer con suavidad sus pies que se hundían en la tierra, la prolongación de su cuerpo.

Caminó despacio, con el cuerpo aflojado, dado a las ramas y a los tibios –aún– rayos del Sol. Jalaba fuerte el aire, con frenesí abría y cerraba sus brazos para darle modo a sus movimientos.

Se detuvo ante un árbol, por lo visto, legendario. Uno alto, ancho, vigoroso, lleno de vida. Se dio a él. Lo abrazó con toda la humildad posible. Entregado a él, respiraba y exhalaba, en un ejercicio de armonía y purificación. Lo volvía a abrazar fraternalmente, de manera familiar.

Con reverencia, el corredor se despidió del árbol, aunque no dejaba de voltear a verlo de vez en vez, reconociendo en él un modo de felicidad, la raíz profunda que el ser humano comparte con todo lo que aquí, en este planeta, vive y da posibilidad a la vida.

Viene a cuento esta serie de imágenes porque el pasado 14 de julio se conmemoró en nuestro país el “Día del Árbol” –instituido desde 1957-, día de esos entes extraordinarios que nos son vitales en muchos sentidos.

En ocasión de esta fecha, el gobierno mexicano dio a conocer datos que, con reserva, pueden brindar optimismo en torno al tema:

La Campaña Nacional de Reforestación de la presente administración ha avanzado en alrededor del 60 por ciento su meta de reforestar un millón de hectáreas, que representa la extensión de lo que es la Ciudad de México, Tlaxcala y Morelos juntos.

Un dato sobresaliente es que la tasa de sobrevivencia que tienen las plantas que se están sembrando es mayor comparada con otros periodos sexenales, de tal modo que hoy de cada 10 árboles con que se reforesta, seis están sobreviviendo; antes, este nivel era de apenas tres de cada 10 árboles sembrados.

Con optimismo, el gobierno cree que hacia el 2018 la tasa de sobrevivencia de árboles sembrados podría ubicarse entre 70 y 80 por ciento.

En el caso de la Megalópolis, se tiene el objetivo de que al 2018 se planten 18 millones de árboles, principalmente en las partes más “pelonas” del Valle de México, es decir las zonas norte y oriente, lo que representa prácticamente 30 veces el tamaño que tiene hoy el Bosque de Chapultepec.

Lo importante de todo esto es que en las tareas de reforestación participan, como debe ser, personas de las comunidades, como ejidatarios, campesinos e integrantes de pequeñas y medianas empresas.

Tan es así que por su trabajo consistente en cuidar de las zonas forestales y brindar servicios ambientales fueron premiadas varias asociaciones que en conjunto representan, entre otros, a alrededor de 18 mil brigadistas que apoyan labores de combate a incendios.

Una asignatura en la que habrá que profundizar es en el trabajo con las nuevas generaciones para difundir el valor del cuidado medioambiental, o lo que es lo mismo promover la conciencia ecológica colectiva, tema en el que, afortunadamente, cada vez hay más atención.

Hagamos votos para que haya más colectivos, o individuos, que dentro de lo que consideran importante está la preservación de este planeta, comenzando por una unidad básica, sin la que sería impensable la vida: el árbol.

Así como el corredor del inicio de esta colaboración, corramos a abrazarlos, que nos sientan, que la creación sepa lo agradecidos que estamos, y comprometidos también, con este gran señor.


Correo: fvs10@hotmail.com

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