Cómo puede la política comercial cambiar el curso del agua

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Iryna Sikora, Fan Zhang, Christian Borja-Vega y Pavel Luengas Sierra

Banco Mundial, 19-03-2026.- Cada mañana, millones de personas comienzan el día con una taza de café. Pocos saben que producir esa sola taza —desde el cultivo de la planta hasta el procesamiento de los granos— requiere alrededor de 150 litros de agua, la mayor parte utilizados muy lejos de donde se consume el café. Súmele el agua necesaria para producir una cucharadita de azúcar (unos 10 litros), un chorrito de leche (10 litros) y una pequeña galleta (30 litros), y ese desayuno ya supera la cantidad que muchas personas utilizan en casa durante todo un día.

Esta agua oculta incorporada en los bienes que consumimos se conoce como “agua virtual”. A través del comercio, enormes volúmenes de ese recurso cruzan las fronteras. De hecho, el comercio internacional moviliza aproximadamente 500.000 millones de toneladas de agua cada año: 50 veces el peso de todas las mercancías transportadas por mar, o una cuarta parte del consumo total de agua en el mundo. Estos flujos han crecido con rapidez. En las últimas dos décadas, el comercio virtual de agua ha aumentado en un 50%, reflejo del incremento en los ingresos, el cambio hacia dietas que requieren un uso intensivo de agua y las cadenas de valor más extensas.

El comercio ayuda a ahorrar agua en el mundo

El agua está distribuida de forma desigual en el planeta, y la pérdida persistente de agua dulce provoca disrupciones en los empleos, los ingresos y los ecosistemas. En América del Norte se concentra más de la mitad del agua dulce renovable del mundo, pero representa solo el 5% de la población mundial, mientras que muchas regiones densamente pobladas —como Asia meridional u Oriente Medio— enfrentan un grave estrés hídrico.

El comercio contribuye a equilibrar estas diferencias. En el informe emblemático del Banco Mundial La desecación continental: Una amenaza para nuestro futuro común (en inglés) se indica que el comercio agrícola ahorra alrededor de 500.000 millones de metros cúbicos de agua al año, porque muchos cultivos se producen en lugares donde el agua se utiliza de manera más eficiente que en los países importadores. Esto reviste especial importancia si se tiene en cuenta que los sectores que dependen del agua, como la agricultura, la energía y la industria, sostienen alrededor de 1.700 millones de empleos en todo el mundo.

Pero una parte del comercio virtual de agua no es óptima

El panorama no es uniformemente positivo. Alrededor de una quinta parte del agua de riego incorporada en los bienes comercializados proviene de lugares donde el recurso es más escaso y se aprovecha con menor eficiencia que en los mercados importadores.

Exportaciones ineficientes de la participación como porcentaje del total de exportaciones

Fuente: Secado Continental: Una Amenaza para Nuestro Futuro Común (Zhang et al.)

En estos casos, los países con estrés hídrico están exportando efectivamente recursos hídricos escasos a través de productos agrícolas. El mapa 1 ilustra este patrón: varios principales exportadores de cultivos de regadío también enfrentan un estrés hídrico considerable. Este desajuste sugiere que los flujos comerciales no siempre coinciden con las zonas donde el agua puede aprovecharse de forma más sostenible.

La política comercial puede determinar dónde se concentra la producción con un uso intensivo del agua

La política comercial va mucho más allá del transporte de mercancías: puede influir directamente en dónde y cómo se desarrolla la producción que requiere un uso intensivo de agua. Al trasladar la producción hacia regiones con abundancia hídrica, fomentar la diversificación en cuencas bajo estrés y facilitar la difusión de tecnologías de uso eficiente del agua, la política comercial puede ayudar a alinear la competitividad económica con la seguridad hídrica. En la práctica, esto puede lograrse mediante una combinación de señales de precios, medidas regulatorias y cooperación internacional, herramientas que ya existen, pero que aún no se aprovechan plenamente en el sector hídrico.

1. Señales de precios

Las señales de precios dan forma a los incentivos a la producción transfronterizos, pero en muchas regiones con estrés hídrico el agua suele tener un precio inferior al que corresponde y los subsidios a la energía pueden abaratar artificialmente el bombeo de aguas subterráneas. Corregir estas distorsiones es la solución más eficaz. Pero cuando persisten, las estructuras arancelarias pueden amplificar o atenuar esos efectos.

Los aranceles a la importación inciden en la competitividad de las industrias con uso intensivo del agua, como la agroalimentaria, textil, del cuero, de la pulpa y el papel, y química. Al mismo tiempo, los derechos arancelarios sobre las tecnologías que ahorran agua —por ejemplo, los sistemas de riego por goteo, los medidores inteligentes y los equipos de tratamiento de aguas residuales— pueden frenar la adopción de estas tecnologías. Aunque estos aranceles tienden a ser inferiores al promedio general, su reducción podría hacer que las tecnologías de ahorro de agua resulten más accesibles para los agricultores y las diversas industrias.

2. Medidas no arancelarias

Las políticas distintas a los aranceles, o medidas no arancelarias, también inciden en el uso del agua a través del comercio. Entre ellas se encuentran las normas sobre productos, las regulaciones técnicas y las restricciones a las exportaciones. Algunos países ya utilizan estas herramientas para promover el uso eficiente del agua.

El sistema de etiquetado y normas de eficiencia hídrica de Australia fija los requisitos de desempeño y etiquetado para los productos que utilizan agua, como grifos, inodoros y lavadoras, que se aplican por igual a los bienes nacionales e importados. Otro ejemplo es la directiva sobre diligencia debida corporativa en materia de sostenibilidad de la Unión Europea (UE), que exige a las empresas evaluar los riesgos ambientales —incluido el uso del agua— a lo largo de sus cadenas de suministro.

Las medidas comerciales también pueden ser necesarias cuando la escasez de agua se agudiza y los Gobiernos imponen restricciones a las exportaciones u otros controles para proteger la seguridad hídrica y alimentaria a nivel interno.

Más allá de los Gobiernos, las empresas privadas también moldean el uso del agua en el mundo. Por ejemplo, Unilever obtiene materias primas de más de 90 países. La empresa ha fijado metas para reducir el consumo de agua en sus fábricas y trabaja con sus proveedores en sistemas de riego y procesamiento más eficientes.

3. Cooperación internacional

Los acuerdos comerciales pueden propiciar un consumo más eficiente del agua al incorporar disposiciones ambientales que fomenten el uso sostenible de los recursos hídricos.

El Acuerdo Marco Avanzado entre la UE y Chile incluye compromisos en materia de uso sostenible del agua y establece mecanismos para el seguimiento conjunto y el diálogo. Por su parte, el Acuerdo de Asociación Económica entre Japón y Australia respalda la investigación conjunta sobre el riego eficiente y la gestión del agua. Estos mecanismos no incluyen normas específicas sobre el agua, pero podrían incorporarse compromisos en la materia a medida que los capítulos ambientales de los acuerdos se expandan.

Alineación del comercio con la sostenibilidad hídrica

Reorientar el comercio hacia mayores resultados de eficiencia hídrica requerirá tiempo y esfuerzo. El comercio virtual de agua está profundamente integrado en las cadenas de valor mundiales, y los cambios de políticas abruptos pueden desestabilizar a los productores, comerciantes y consumidores, en particular en los países en desarrollo.

Esto hace que el establecimiento de secuencias y el diseño sean aspectos críticos. Los enfoques graduales y transparentes —como la divulgación en etapas de la huella hídrica, los indicadores de sostenibilidad a nivel de cuenca y los cronogramas de transición claros— pueden contribuir a orientar el comercio hacia un uso sostenible del agua y, al mismo tiempo, minimizar las disrupciones. Estos enfoques funcionan mejor cuando se combinan con la participación del sector privado y la asistencia técnica, ayudando a los productores a adaptarse, adoptar tecnologías más avanzadas y mantener su competitividad. El Grupo Banco Mundial puede colaborar con los Gobiernos para alinear las políticas comerciales e hídricas identificando la exposición a riesgos hídricos a través del comercio y respaldando reformas que promuevan el uso eficiente del agua, como la trazabilidad en las cadenas de suministro, las normas de eficiencia hídrica y los sistemas de pruebas y certificación modernos.

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