Ganadería: autosuficiencia con precios altos y salarios bajos

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Por Juan Danell Sánchez

Después de 15 años de crisis con severos castigos de rentabilidad para 800 mil productores, la ganadería se erige de entre las cenizas con un horizonte promisorio para los próximos 10 años y ya, a estas fechas, México se puede considerar un exportador neto de carne de res, con un volumen de 180 mil toneladas anuales, en un momento en que los precios y la demanda internacionales de este alimento van al alza.

Oswaldo Cházaro Montalvo, diputado federal, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), y de la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados, es un ganadero generacional que reconoce en los pequeños productores pecuarios (unos 640 mil, 80 por ciento del total) la fortaleza para que el sector pecuario esté vigente, porque en los años más difíciles (1994-2010) para esta actividad, no se rajaron, aguantaron y la sacaron adelante.

Un café negro, americano dicen en los expendios de esta bebida, acompaña la entrevista con el representante de los productores de un alimento básico como lo es la carne de res, que les promete jauja en el mercado internacional y en el doméstico ven la esperanza de que el ingreso de las familias mejore para que se pueda dar un mayor consumo.

Legislador y productor, simultáneamente, precisa que la CNOG comprende todas las especies pecuarias, inclusive las abejas. “Por eso debemos tener una visión integral”.

La afirmación la respalda con un argumento fundamental: “en México se destinan 110 millones de hectáreas a la producción ganadera, poco más de 50 por ciento de la superficie nacional. Lo que implica para los productores una enorme responsabilidad con el medio ambiente. En los últimos años hemos tomado conciencia de ello. Por eso, no estamos de acuerdo en que se satanice al sector como causante importante del calentamiento global”.

Cházaro explica que hoy día los ganaderos tienen conciencia del cambio climático y por ello “adoptamos nuevas tecnologías en la producción, para evitarlo y hacerla amigable con el medio ambiente”.

Y todo esto lo hicieron los ganaderos inmersos en la crisis, porque hubo un momento en México, precisa, en que la cría de ganado estuvo muy castigada por los precios internacionales y por las importaciones que se dieron con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN-1994), porque fueron de manera indiscriminada, y eso causó graves problemas de rentabilidad: “reventaron muchos ranchos por falta de carga de ganado”.

Pausa su decir y en un gesto amable con la actualidad ganadera que detalla, comenta que hoy es diferente por la creciente demanda mundial del alimento, y se ha revalorado el precio del ganado. Se están repoblando los ranchos con vientres (vacas) mejorados. Esto no quiere decir que estamos en los niveles que debiéramos estar, pero hay avances. Estamos viviendo un momento importantísimo para el futuro de la ganadería mexicana, afirma con beneplácito.

Ganadería sostenible

La producción de carne de bovino ya es de autosuficiencia. En 2015 exportamos alrededor de 180 mil toneladas, equivalentes a 1,700 millones de dólares, lo que nos hace tener un superávit en este renglón. Esto nos hace exportadores netos de este alimento, afirma el dirigente de los productores pecuarios.

Cita que la ganadería aguantó los castigos de los años difíciles, es mérito sobre todo de los ganaderos medianos y pequeños que sacrificaron su ingreso y sus condiciones de vida, se mantuvieron en la actividad: ahora estamos en un franco camino de competitividad internacional, explica Oswaldo Cházaro.

Existe, sin embargo, agrega, un reto importante que es elevar la productividad, donde hay un tramo significativo que se puede mejorar en las de pariciones y destete. Y que esto se extienda a todos los productores, alrededor de 800 mil en todo el país, de los que 80 por ciento son pequeños, que tienen menos de 50 vientres (vacas reproductoras).

En la conversación con el dirigente ganadero quedó en claro que hasta hace cinco años quienes se mantuvieron en la ganadería lo hicieron por tradición, otros por el sentido patrimonial que se complementa con alguna otra actividad económica.

Hoy en día, hay buen precio y rentabilidad, por lo que los ganaderos empiezan a ver esta actividad como negocio, dice el también legislador.

Respecto a por qué sí México es un exportador neto, importa carne de res, titubea y suelta: “la lógica se rompe en una economía de mercado. México, para bien o para mal, entró en un proceso de apertura comercial que implica que se exporte y se importe el mismo producto, y finalmente el resultado neto es que le da la condición a un país, en un producto, de ser importador o exportador. En el caso de la carne de res, ya, México es exportador neto, es decir, exporta más de lo que importa”.

Y explica:

Finalmente, el consumo nacional se abastece con una parte importante de la producción nacional, en más de 80 por ciento, y el faltante con carne importada, porque además se trata de ciertos segmentos del mercado.

En tiempos pasados que se llegaron a importar 500 mil toneladas, eran de pulpas y carne molida, que venían a depredar los precios nacionales. Ahora es al revés, principalmente lo que se importa son cortes finos de alto valor, que atienden segmentos del mercado de restaurantes y hoteles. Aunque ya una parte de la producción nacional también participa.

Todo indica que los productores hacen bien la tarea ¿Pero el Gobierno ha cumplido? Se pone la pregunta sobre la mesa.

“Yo creo que todos podríamos hacer mejor las cosas. Los mismos productores podríamos aplicarnos más y estamos llegando al momento de hacerlo. También el Gobierno ha hecho esfuerzos: hay fortalezas en la ganadería que son consecuencia de buenos programas y de buenas políticas públicas que han implicado recursos públicos.

“La inversión pública al sector pecuario es de 15 mil millones de pesos anuales, de manera directa. Aspiramos a que haya más, pero lo importante es que lo que hay lo podamos ejercer oportuna y eficientemente”.

Y cómo darle soporte al crecimiento ganadero en el mercado nacional, cuando el poder de compra se deprime por las limitaciones salariales.

Aspiramos, como productores y mexicanos, dice el líder ganadero, que la economía crezca para que mejoren los salarios. La gente quiere comer más carne de res, el tema es la capacidad adquisitiva, nosotros deseamos que en algún momento se pueda consumir más este alimento y en general proteína de origen animal.

“Para el 2030 el sector seguirá desempeñándose y creciendo por la demanda de carne y leche. En la misma superficie vamos a producir más, porque si aguantamos los 15 años difíciles con muy poco, ahora que hay un horizonte razonablemente bueno para los próximos cinco o diez años, de niveles de precios, de rentabilidad decorosa, con más razón vamos a seguir cumpliendo la misión para ese tiempo”.

Hay mucha vocación ganadera en el país, afirma: la idiosincrasia del ganadero mexicano es diferente al de otros países, ésta fue una de las razones por las que se mantuvo el productor en la actividad: por tradición patrimonial, somos menos fríos que otros productores. En Estados Unidos los ganaderos hacen números y dicen “esto no va ser negocio en los próximos años” y liquida el inventario. Nosotros nos mantenemos defendiendo el rancho y las vacas, esperando un buen momento, no liquidamos.

Practicamos una ganadería mística. Esto va servir para que en 14 años la ganadería esté funcionando y bien, concluye la entrevista.

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