Un gran día para la justicia agraria

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Por Juan Danell Sánchez ⁄ FOTO: SOStenible

Ixhuatlán de Madero, Ver.- Cerros y laderas atestiguaron su andar por esos caminos huastecos que serpentean por entre el monte y se cobijan, a esa hora, con nubes plomizas, alimentadoras ellas de frescura para los vientecillos del amanecer.

Llovió en la madrugada, que acá es común eso, aunque ese día causó molestia entre los caminantes de a pie, de hombres y mujeres que la costumbre les da destreza para nunca caer derribados por el lodazal. Pero ahora no querían lluvia; traen bajo el brazo el morral descubierto, expuesto a mojarse sin más ni más, y deben llegar al pueblo con este compañero de andanzas seco. Es un día muy importante, que esperaron por años.

Y aunque los citaron a las diez de la mañana en el centro del pueblo, que es cabecera de este municipio que gobierna algo más de 50 mil náhuatl, otomís, tepehua y totonacos, en esta región ya bien conocida como la Huasteca Baja, por estar en la geografía que determina el vértice Norte entre Veracruz, Puebla e Hidalgo, y da entrada a la región Huasteca; ellos decidieron llegar con las primeras luces del día, no rayos de Sol, porque éstos nunca se asomaron por entre la nublazón espesa de ese martes 16 de agosto.

Algunos salieron de su natal Huitzizilco, otros de Puyecaco y algunos más de Santa María Apipihuasco, que son parte de las 162 comunidades que conforman Ixhuatlán, del que dice la historia fue fundado en 1615; donde cultivan la tierra con maíz y crían ganado vacuno, principalmente: frijol ya casi no porque tiene tiempo que le cayó la plaga, ese gusano que en ocho días acaba con el cultivo, al que los científicos le nombraron Anticarsia gemmatilis Hübn.

Es un día como de fiesta para los ixhuatlecos, porque es la primera vez que los meros jefes, como se refieren a los delegados estatales de la Procuraduría Agraria y el Registro Agrario Nacional, viajaron desde la capital veracruzana, que está como a unas siete u ocho horas por carretera, hasta este poblado mayoritariamente indígena, para entregarles a sus habitantes documentos que les garantizan la seguridad jurídica en la tenencia de la tierra, de manera gratuita, sin cuotas ni cobros de por medio.

En el caso de los Títulos de Propiedad, que se emiten por el Registro Agrario Nacional por única vez, por lo que deben cuidarlo como lo que son; un tesoro patrimonial, el documento convierte al solar que ampara en propiedad privada, que deja en automático de ser parte del ejido, para dar paso al dominio pleno y absoluto de solar por sus habitantes.

Y eso de la visita de los funcionarios está muy bien, dicen sin solemnidad, pero si con franqueza, varios de los campesinos que recibieron su documento en el auditorio Ing. Heberto Castillo Martínez, quien, por cierto, nació en esta comunidad. “Así ya no hay que gastar, ni ocupar tiempo en ir hasta la ciudad”, comentan.

Entre las 935 personas que recibieron Título de Propiedad o Certificado de Derechos Parcelarios, se cuentan ancianos, mujeres, hombres maduros y jóvenes que han decidido permanecer en sus tierras donde enterraron su ombligo como parte de un tributo al medio que les proporciona alimento y da vida.

Y ahí están, en sus parcelas que año con año preñan con maíz, sabedores de que con buen temporal podrán levantar hasta 250 cuartillos de grano por hectárea, unos 850 kilos. Pero la documentación recibida les abre la oportunidad de poder acceder a los programas de apoyo que ofrece el Gobierno federal para elevar la productividad de la tierra, así como la tecnificación y mecanización de sus cultivos.

Y así lo comentaron, durante el evento de entrega, Jorge López Negrete, delegado estatal de la Procuraduría Agraria, y Gilberto Ramos Sánchez, titular del Registro Agrario Nacional en el estado de Veracruz.

Ambos insistieron en la importancia de tener presente que los trámites, mediciones y asesorías para la expedición y entrega de dicha documentación es totalmente gratuita, sin costo algunos para los campesinos, quienes no deben dejarse sorprender por vivales y abusivos personajes conocidos como “coyotes” que se dedican al engaño para cobrar por trámites que son gratuitos por mandato del Gobierno federal.

Es así que esa mañana nublada y calurosa entregaron 417 Títulos de Propiedad y 518 Certificados de Derechos Parcelarios, como parte del Programa de Regularización y Registro de Actos Jurídicos Agrarios FANAR 2016. Y resulta interesante ver que 41% de quienes recibieron documentación son mujeres. Cada día es mayor la partición y presencia de ellas en la vida productiva y agraria de las regiones indígenas.

Y así como en este municipio, los funcionarios agrarios continuarán hasta finales del presente año, acudiendo a las comunidades de todo el estado para entregar títulos y certificados que dan seguridad jurídica sobre la tenencia de la tierra a sus propietarios, y que además elevan el valor de las parcelas y solares.

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