Igualdad de género, escollo en México: OCDE

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FOTO: Ixbalanqué DANELL PÉREZ

En los últimos años, México ha llevado a cabo políticas importantes para empoderar a las mujeres. Sin embargo, a México le falta un largo camino por recorrer para llegar a la igualdad de género. Aunque entre los jóvenes mexicanos el nivel de educación de las mujeres es ahora similar al de los hombres, México sigue teniendo una de las mayores brechas de empleo por género en la OCDE, con consecuencias negativas para el crecimiento económico.

Entre las mujeres que trabajan, muchas tienen trabajos informales con poca protección social, alta inseguridad y bajos salarios. Muchos factores generan estas desigualdades. Los estereotipos aún limitan las opciones de mujeres y niñas, y las mexicanas se ocupan, sin remuneración alguna, de más de tres cuartas partes de todos los quehaceres domésticos y del cuidado de los niños. Estas horas dedicadas al trabajo no remunerado restringen el tiempo que podrían destinar al trabajo remunerado.

La cultura de largas jornadas laborales dificulta que madres y padres concilien el trabajo remunerado con la vida familiar. Las mujeres siguen sufriendo elevadas tasas de violencia en el hogar y en el espacio público, y el acceso a la justicia continúa siendo desigual. Sin embargo, México está dando varios pasos en la dirección correcta. México tiene ahora un alto número de mujeres en el Congreso, en parte debido al sistema de cuotas en el proceso electoral.

México también ha logrado grandes avances en programas educativos: la matrícula preescolar es gratuita y casi se ha conseguido que sea universal, las becas facilitan que más chicas adolescentes permanezcan en la enseñanza media superior, y las tasas de inscripción en la universidad son ahora similares entre hombres y mujeres. La inversión en estancias infantiles ha ayudado a ofrecer a las mujeres que trabajan fuera de casa opciones para el cuidado de sus hijos. Y la Secretaría de Educación Pública está dando prioridad a que más niñas y mujeres jóvenes estudien ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), como lo demuestra la iniciativa NiñaSTEM Pueden, recientemente lanzada con el apoyo de la OCDE.

En una encuesta realizada para La Lucha por la Equidad de Género: Una Batalla Cuesta Arriba, los gobiernos identificaron los tres aspectos más importantes de la desigualdad de género en su país: la violencia contra las mujeres, la brecha salarial entre géneros y el reparto desigual del trabajo no remunerado. Muchos países de la OCDE ahora están priorizando la lucha contra estas desigualdades mediante políticas y actuando para que se impulse el liderazgo de más mujeres en el sector público y privado.

Mujeres mexicanas tienen una baja tasa de empleo

Brecha de género en la tasa de empleo, 2016 Sólo el 44,9% de las mujeres mexicanas en edad de trabajar están empleadas. Es la tercera tasa de empleo femenino más baja de la OCDE, después de Turquía (28,7%) y Grecia (41,7%), y muy por debajo del promedio de la OCDE (60,1%). Los hombres mexicanos, por el contrario, tienen tasas de empleo relativamente altas (el 78,5% están empleados), lo que da lugar a una de las mayores brechas de género en el empleo en la OCDE. Las brechas de género tienden a aumentar durante los años de formación de la familia, ya que la maternidad tiene efectos negativos sobre la participación de la mujer en la fuerza de trabajo, su remuneración y su progresión profesional. Esto ocurre sobre todo cuando la oferta de servicios públicos de calidad para el cuidado infantil no cubre la demanda, como es el caso en México.

La licencia de paternidad desde el nacimiento de los hijos e hijas es importante para asegurar que tanto las madres como los padres participen de forma equitativa en su cuidado. Los cuidados parentales equitativos durante la pequeña infancia en general se mantienen cuando los niños crecen. La participación de los padres en la prestación de cuidados también es crucial para garantizar que las madres puedan permanecer y progresar en sus trabajos remunerados.

Recientemente México tomó el importante paso de introducir la licencia de paternidad, pero el período de licencia asignada (cinco días) es muy corto en comparación con el promedio de la OCDE, que es de ocho semanas. La exigencia de México de que los empleadores (en lugar del Gobierno) paguen por la licencia de paternidad también puede disuadir a los padres de tomarla.

México avanza hacia la igualdad de género en política

Las mujeres mexicanas han avanzado en liderazgo político. El 42% de los miembros de la Cámara de Diputados son mujeres, en comparación con un promedio de la OCDE del 28% para las cámaras bajas de las legislaturas nacionales. La tasa de México es la tercera más alta de la OCDE. Uno de los principales impulsores del alto número de congresistas mexicanas fue la implementación de cuotas que exigían la igualdad de representación de mujeres y hombres en las listas de candidatos en las elecciones.

Las cuotas no sólo ayudan a garantizar que las voces de las mujeres se escuchan en la toma de decisiones, sino que también son simbólicamente importantes para permitir que los ciudadanos vean a más mujeres en cargos políticos. Esta situación ayuda a generar un cambio en los roles de género tradicionales.

Panorama mundial

La búsqueda de la igualdad de género: una batalla cuesta arriba hace un llamado a la acción, destacando que muy poco se ha avanzado desde el informe de 2012 de la OCDE: Cerrando las brechas de género, es hora de actuar (Closing the Gap, Act Now).

“La búsqueda de la igualdad de género debe ser una prioridad para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo en beneficio de todos los ciudadanos”, dijo la directora OCDE y Sherpa del G20, Gabriela Ramos en el lanzamiento del informe antes del Foro de Mujeres que tendrá lugar en París. “No hay razón para que las mujeres sigan detrás de los hombres en los asuntos sociales, económicos y políticos. Los países necesitan hacer mucho más para alcanzar los objetivos de igualdad de género.”

En el último estudio realizado en 2012 sobre la búsqueda de la igualdad de género, los países de la OCDE identificaron las tres cuestiones más importantes de desigualdad de género: la violencia contra las mujeres; la persistente disparidad salarial entre los géneros; y la distribución desigual del trabajo no remunerado. Muchos países están ahora dando prioridad a estas cuestiones en las políticas, y muchos también están presionando para lograr que más mujeres participen en los niveles de liderazgo de los sectores público y privado.

Se han hecho algunos progresos, señala el informe. La mayoría de los países de la OCDE están abordando el acoso laboral a través de leyes y reglamentos más estrictos. Varios países, entre ellos Australia, Alemania, Italia, Japón, México y el Reino Unido, han introducido medidas para alentar a más niñas a elegir ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) y a más hombres jóvenes para estudiar y trabajar en salud y educación.

No obstante, persisten las diferencias entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida social y económica de los países, y el tamaño de esas brechas ha cambiado poco en los últimos años. Mientras que hoy en día las mujeres jóvenes de los países de la OCDE abandonan la escuela con mejores calificaciones que los hombres jóvenes, tienen menos probabilidades de estudiar en los campos de mayor ganancia relacionados con STEM.

Las tasas de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo se han acercado a las tasas de los hombres en las últimas décadas, pero en todos los países de la OCDE las mujeres siguen teniendo menos probabilidades que los hombres de dedicarse al trabajo remunerado. Cuando las mujeres trabajan, son más propensas a hacerlo a tiempo parcial, tienen menos probabilidades de avanzar a puestos directivos, son más propensas a enfrentarse a la discriminación y ganan menos que los hombres. Las mujeres, en la OCDE, en promedio ganan casi un 15% menos que sus homólogos masculinos, una tasa que apenas ha cambiado desde 2010.

Las mujeres son menos propensas a ser empresarias, y las empresas propiedad de mujeres tienden a ganar menos que las que son propiedad de hombres. Las brechas de género tienden a aumentar con la edad, lo que refleja el papel crucial que desempeña la paternidad en la igualdad de género.

Mucho más que la paternidad, la maternidad típicamente tiene efectos negativos considerables en la participación de la mano de obra, en la remuneración y en el progreso profesional. Las desigualdades de género también prevalecen en la vida pública: las mujeres están sub-representadas en cargos políticos, con menos de un tercio de los escaños en las cámaras bajas de las legislaturas nacionales, en promedio, en la OCDE.

La acción afirmativa es necesaria, pero por sí sola es insuficiente para lograr la igualdad de género. Los países también necesitan invertir en oportunidades de liderazgo femenino a través de oportunidades de tutoría y apoyo de redes. Al mismo tiempo, los modelos de conducta masculina en la alta dirección necesitan impulsar el cambio en los estereotipos y normas de género que continúan obstaculizando el acceso de las mujeres al liderazgo.

Es evidente que aún queda mucho por hacer para reducir las brechas de género en todos los países. El informe destaca no sólo el aspecto social sino también los fuertes argumentos económicos deben motivar los procesos de acción: reducir la brecha de género en la participación de la fuerza de trabajo en un 25% para el año 2025, según lo acordado por los líderes del G20, podría agregar 1 punto porcentual al crecimiento proyectado del PIB en los países de la OCDE en el período 2013-2025 y casi 2,5 puntos porcentuales si las diferencias de participación de género se redujeran a la mitad para 2025.

Desde 2013, cerca de dos tercios de los países de la OCDE han puesto en marcha nuevas políticas de igualdad de remuneración, lo que implica una mayor transparencia en el pago de las empresas para analizar y divulgar sus diferencias salariales de género. Muchos países también han introducido medidas para mejorar el acceso a una educación y atención temprana de calidad, así como alentar a los padres a que se ausenten por paternidad: varios, entre ellos Canadá, Japón, Corea y Polonia, han aumentado los subsidios o beneficios para el cuidado de los niños; y otros, entre ellos Noruega y el Reino Unido, han introducido o ampliado el cuidado gratuito de los niños.

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